Se estima que en el mundo unos 500 mil niños conviven con la diabetes. Te contamos qué es y cómo detectarla.

 

La diabetes es una enfermedad crónica que se produce cuando el páncreas no produce suficiente insulina, o cuando el organismo no utiliza eficientemente la insulina que produce. Esta hormona ayuda a equilibrar los niveles de azúcar en sangre y su control es fundamental para evitar la hiperglucemia y el daño que se produce en los órganos y tejidos por esta causa.

Existen dos tipos de diabetes que tienen distinto origen y distintas indicaciones:

  • Diabetes tipo 1: es una enfermedad autoinmune que impide que el cuerpo produzca su propia insulina. Normalmente se diagnostica en niños y adolescentes.
  • Diabetes tipo 2: es el tipo de diabetes más común, en la que el cuerpo no utiliza de manera adecuada la insulina que produce. Es silenciosa y suele presentar síntomas cuando ya está avanzada, de modo que se diagnostica mayormente en adultos.

En Argentina, el 90% de los niños, niñas y adolescentes con diabetes tienen Diabetes tipo 1. Si bien históricamente se comenzaba a desencadenar con la llegada de la pubertad, se están viendo cada vez más casos de niños diagnosticados a edades más tempranas.

Es importante tener en cuenta que en los casos de este tipo de diabetes, los pacientes nacen con una predisposición genética que desencadena una respuesta inmunológica exagerada que puede dañar el propio organismo, particularmente el páncreas, que deja de producir insulina.

En estos casos, los síntomas se presentan rápidamente. Muchas veces los padres identifican que hay alguna alteración porque el niño comienza a tener más sed de la habitual, necesitando beber agua con mayor frecuencia, incluso de noche. Esto provoca a su vez mayor frecuencia de diuresis (el niño hace pis más veces que antes), lo que en niños chiquitos puede ocasionar dificultad en el control de esfínteres.

En caso de que se presenten estos síntomas, es importante recurrir a la consulta médica ya que los valores de la glucemia pueden estar alterados.

Como el páncreas no produce su propia insulina, los pacientes con diabetes tipo 1 deben inyectarse insulina regularmente. En la actualidad existen distintos dispositivos que miden la glucosa en sangre a través de sensores que se pegan como un parche en la piel y ayudan a monitorear a lo largo del día.

Además, el tratamiento para la diabetes tipo 1 debe venir acompañado de visitas regulares al nutricionista para adecuar la alimentación y evitar que suban los niveles de azúcar en sangre.

Si bien es una enfermedad crónica, los pacientes que reciben la atención médica correspondiente aprenden a convivir con ella y, siguiendo todas las indicaciones, pueden llevar una vida prácticamente normal. Pero para lograr esto es fundamental estar atentos a los síntomas tempranos para recibir la atención médica adecuada.

Si tenés dudas, consultá con tu médico. Si necesitás un diabetólogo, buscá en nuestra cartilla médica, ¡estamos para ayudarte!